Resulta que, todos aquellos que continuamente repetían los innegables nexos del expresidente Felipe Calderón con Genaro García Luna, ahora susurran y guardan silencio, por los nexos de Adán Augusto López, Senador del país, exsecretario de Gobernación, exgobernador de Tabasco y pariente incómodo de López Obrador, con Hernán Bermúdez Requena, Secretario de Seguridad Pública de Tabasco, cuando A. Augusto. López fue gobernador, quien ahora está prófugo de la justicia. Inició su función estatal en diciembre de 2019 y en marzo de 2023 se le dictó orden de aprehensión por haber descubierto la Sedena que comandaba el grupo criminal “La Barredora”.
Durante mucho tiempo al estado de Tabasco se le consideró “Un Edén”, pero tras los últimos años está clasificado como una región peligrosa, insegura y con una delincuencia desbordada.
Esto es otro de los males heredados a Claudia Sheinbaum del anterior sexenio, con el cual también ha tenido que apechugar dado que el actual senador A. Augusto López, frecuentemente AMLO le llamó “hermano”, motivo por el que por ese parentesco la presidenta no puede tocar a quien es ahora señalado por sus estrechos vínculos con Hernán Bermúdez, cuando A. Augusto gobernó Tabasco y que ahora afronta acusaciones de haber sido parte de la delincuencia, en vez de combatirla. Por lo pronto el senador se escurre; su actitud, si no vergonzosa, es vergonzante. Anda que no lo calienta ni el sol y se ha convertido en un problema grande para la presidenta Sheinbaum. Con esto nos damos cuenta que el país ha caído en manos de un grupo de entes que a la corrupción se le añade la ineficiencia, y que la presidenta se ve obligada a tolerar y en ocasiones a defender, porque forman la corte del que en Palenque sigue apalancado.
En 2023 la Revista Proceso confrontó a A. Augusto López sobre las actividades de Bermúdez, confirmando datos con documentos y declaraciones del Ejército, a lo que AMLO dijo sin titubeos: “No se equivoquen, Adán Augusto es mi hermano”.
El gobernador actual de Tabasco, Javier May, informó algo que rompió la narrativa oficial, denunciando que ciertamente Bermúdez era quien comandaba La Barredora en Tabasco y agregó: “Los que estaban antes deben explicar todo esto”. Actualmente Bermúdez está prófugo; presuntamente se escabulló a Panamá y la FGR lo busca. Lo que sí sorprende es porque se libró la orden de aprehensión hasta hace apenas unos meses, siendo que Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos, lo denunció desde 2023 y exigió su envío.
En resumen, resalta que así como Felipe Calderón tuvo su García Luna, Adán Augusto López tuvo su Hernán Bermúdez.
Por lo antes referido, Adán Augusto asistió el pasado domingo a la celebración del Consejo Nacional de Morena, viéndose como un personaje incómodo, sin ninguna activa participación y sin que nadie se deslindara abiertamente de él.
La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, en su discurso declaró que “El partido no protege a persona alguna, sea militante o no, que incurra en actos de corrupción o que traicione los principios que dan vida a nuestro movimiento”. Agregó: “Y si existiera alguna duda o señalamiento, que sea la autoridad la que, sustentada en pruebas, resuelva y determine su responsabilidad”. Después de lo expuesto, ningún gobernador salió en su defensa y quienes lo saludaron lo hicieron con tibieza. Adán Augusto evitó dar explicaciones sobre su relación con Bermúdez, entró por una puerta trasera y cuando fue abordado se limitó a decir que espera que las autoridades hagan su trabajo.
Aquí cabe resaltar que el encubrimiento es justo lo que aprovecha Donald J. Trump, para presionar a México y afirmar que el país está controlado por los cárteles.




