Lucy López.
Yuma, Arizona.
Como cada diciembre, la cofundadora y directora ejecutiva de Harvest Preparatory Academy (HPA) lidera un emotivo esfuerzo para apoyar a las familias más necesitadas de su comunidad educativa. Este año, la “Operación Eggnog” benefició a 35 familias y cerca de 100 niños de los campus de Yuma y San Luis, llevando alegría y alivio en esta temporada navideña.
El programa, coordinado por Brenda Quevedo, encargada de eventos y de las oficinas de HPA de los campus de Yuma y San Luis, incluyó un extenso proceso para identificar y apoyar a las familias en situación de vulnerabilidad. “Hablamos con los maestros porque son quienes conocen más a los estudiantes y sus familias para que refirieran a los estudiantes”, explicó Quevedo, quien expuso que también solicitaron a los alumnos que escribieran cartas para Santa. “Solemos leer todas las cartitas y muchas veces los niños piden cosas simples como ropa o comida para sus familias”.
La Operación Eggnog además involucró a la comunidad educativa. Los estudiantes participaron en una campaña de recolección de alimentos enlatados, donde las clases que recolectaron más donaciones ganaron una fiesta de pizza. Adicionalmente, durante el evento del Túnel de Luces Navideñas, las latas recolectadas como entrada fueron destinadas a las familias beneficiarias.
Quevedo se comunicó con las familias personalmente para asegurar que requirieran el apoyo. En muchas ocasiones estas familias no tendrían una celebración de Navidad sin la iniciativa de HPA.
Para garantizar que cada niño recibiera lo que necesitaba, se crearon “angelitos navideños” en ambos campus, que maestros, padres de familia y personal podían seleccionar para patrocinar regalos que incluían ropa, zapatos y juguetes. Para aquellos angelitos no elegidos, la escuela asignó fondos para cubrir las necesidades.
Cada familia recibió una caja de alimentos con latas y un pavo, así como juguetes, un cambio de ropa y zapatos para los niños. Quevedo destacó casos especiales, como el de una familia que vivía en condiciones precarias, a quienes incluso se les proporcionaron literas pues dormían en el piso. En otro caso, una madre en proceso de divorcio recibió una tarjeta de $250 dólares para comprar alimentos, ya que supieron de su necesidad una vez que se habían repartido las despensas. La familia más numerosa que ayudaron en esta temporada navideña contaba con 9 niños.
La entrega de regalos se realizó el 19 y 20 de diciembre. El personal de HPA, vestido con motivos navideños, se organizó en equipos para llevar los paquetes a las casas de las familias beneficiadas.
“Es mucho trabajo, pero vale la pena”, dijo Quevedo. “Es algo muy bonito lo que hace la escuela desde su fundación. Nunca sabemos por lo que están pasando los estudiantes en casa porque usan uniforme. Es muy satisfactorio trabajar para una escuela que realmente se preocupa por sus estudiantes. La señora Ybarra es muy linda persona, quiere a los niños y desea que todos estén bien. Todo el tiempo está buscando maneras de ayudar a las familias”, comentó. “Todos los años le agradezco por hacer esto. Ella dice que nosotros somos sus pies y manos”.
Harvest Preparatory Academy continúa demostrando su compromiso con la comunidad y sus estudiantes, llevando no solo educación, sino también esperanza y apoyo en los momentos más importantes del año.




