Lucy López.
SAN LUIS, Arizona.
Desde el lunes 3 de febrero, el Distrito Escolar de Gadsden #32 implementó un programa de cenas para los estudiantes que participan en actividades extracurriculares en sus ocho escuelas. La Mesa Directiva del distrito aprobó esta iniciativa con el objetivo de proporcionar una comida nutritiva a los alumnos que permanecen en la escuela después del horario regular.
La superintendente, Lizeth Esparza, destacó la importancia de este programa, señalando que los estudiantes suelen permanecer hasta 90 minutos adicionales en la escuela, combinando 45 minutos de apoyo académico con 45 minutos de actividades extracurriculares como arte, cocina, baile folklórico y música, entre otros. Antes, los niños solo recibían un refrigerio, pero la Mesa Directiva consideró que esto no era suficiente.
“Somos un distrito que provee actividades después de clases. Lo más común en escuelas que tienen este tipo de programas es que les den un refrigerio que consiste en un panecito, una galletita y un juguito, algo muy básico que los mismos maestros puedan proporcionar. Nosotros empezamos a evaluar este programa hace unos cuantos meses. Nuestra Mesa Directiva siempre se ha enfocado en darle lo mejor a los niños y pensó en que les da hambre, ya que la escuela que sirve la comida más tarde, Ed Pastor, lo hace a las 12:30 del mediodía, y ellos se quedan hasta las 4:30 o 5:00 de la tarde. Es mucho tiempo, y una galletita con un juguito no es suficiente”, explicó Esparza, quien agregó que, si los niños no tienen hambre en ese momento, tienen la opción de llevarse su bolsita con la cena a casa.
Actualmente, aproximadamente 2,000 estudiantes reciben cenas a través de este programa. Los menús incluyen opciones frías, como sándwiches con fruta y jugo, así como comidas calientes, como hamburguesas y hot dogs. La iniciativa es financiada mediante una beca del Departamento de Educación del Estado y se mantiene bajo estrictas regulaciones alimenticias, asegurando que los alimentos sean bajos en sodio, grasas y azúcares.
“Estamos emocionados porque los niños se benefician y ya no les da hambre. Buscamos diferentes subvenciones. Nosotros lo financiamos y luego solicitamos un reembolso”, dijo Esparza.
Para operar este programa, el distrito ha incrementado las horas laborales de su personal, contratando a una persona adicional en cada una de las ocho escuelas participantes y aumentando sus horas de 19 a 29 por semana. Además, la superintendente mencionó que este programa podrá renovarse anualmente mientras se cumplan las regulaciones establecidas.
El programa no solo atiende las necesidades nutricionales de los estudiantes, sino que también responde a la realidad de muchas familias en la comunidad. Con cerca de 1,500 niños en el distrito provenientes de familias migrantes, donde los padres trabajan largas jornadas, la escuela busca ofrecer un espacio seguro y productivo para los estudiantes fuera del horario escolar.
“Una de nuestras metas es mantener a los niños ocupados para que no salgan a las 3:30 de la tarde y estén solos en casa. No nos enfocamos solo en los niños que necesitan ayuda académicamente; no hay un requisito para que los niños puedan asistir a estos programas después de clases. Las actividades están disponibles para todos”, afirmó Esparza. “Pueden ir a enriquecimiento académico o simplemente quedarse en baile folclórico o banda”.
Aseguró que hay muchos niños que se van a casa y son cuidados por sus hermanos mayores. “Tenemos niños que les toca cocinar una sopita o algo mientras llegan sus papás”.
El Distrito Escolar de Gadsden se destaca por ser el único en el condado en ofrecer un programa de cenas a estudiantes en actividades extracurriculares. “Muchas veces, los niños prefieren quedarse en la escuela porque saben que aquí tendrán una comida y un espacio donde pueden aprender y disfrutar”, indicó la superintendente.



