GES News Agency.
Phoenix, Arizona.
La fiscal general de Arizona, Kris Mayes, anunció este jueves que el estado se ha sumado a una demanda presentada por una coalición de 20 fiscales generales contra la administración del presidente Donald Trump. La acción legal busca detener el desmantelamiento del Departamento de Educación (ED), tras el anuncio del gobierno federal de reducir en un 50% la plantilla de la agencia como parte de un plan de “cierre total”.
Mayes calificó la medida como un ataque directo a la educación pública y señaló que esta decisión pondría en riesgo el acceso a recursos esenciales para millones de estudiantes en todo el país. “No pretendamos que se trate de hacer que el gobierno sea más eficiente. No lo es. Es destrucción”, afirmó la fiscal general. “No se trata de una mejor política educativa”.
La demanda argumenta que el Poder Ejecutivo carece de autoridad legal para desmantelar el Departamento de Educación sin la aprobación del Congreso. Entre los estados que se han sumado a la iniciativa legal se encuentran California, Colorado, Connecticut, Delaware, Hawái, Illinois, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón, Rhode Island, Washington, Wisconsin, Vermont y el Distrito de Columbia.
El anuncio del 11 de marzo por parte de la administración Trump ha generado fuertes críticas por parte de líderes políticos y organizaciones educativas. Expertos advierten que el cierre del ED podría afectar programas de asistencia estudiantil, financiamiento para escuelas públicas y protección de derechos educativos. En particular, los fondos federales para programas de educación especial y subsidios para estudiantes de bajos ingresos podrían verse drásticamente reducidos, impactando a comunidades vulnerables y marginadas.
En respuesta, la administración Trump ha defendido su decisión argumentando que el cierre del ED busca transferir mayor autonomía a los estados en la gestión de la educación, eliminando lo que considera una burocracia innecesaria. Sin embargo, opositores han señalado que esta medida podría derivar en desigualdades educativas significativas, dejando sin apoyo a los sistemas escolares con menos recursos.
Líderes educativos y sindicatos de maestros han expresado su rechazo a la medida, argumentando que la eliminación del Departamento de Educación desmantelará programas críticos y debilitaría la supervisión federal en materia de derechos estudiantiles y acceso equitativo a la educación.
Se espera que el caso avance en los tribunales en las próximas semanas, mientras los estados demandantes buscan frenar el proceso antes de que tenga un impacto irreversible en la educación del país. Analistas legales advierten que la disputa podría llegar hasta la Corte Suprema, dado el impacto de la decisión en la estructura del gobierno federal y la separación de poderes.



