Por lo que estamos viviendo los mexicanos, que no son los mejores momentos de la historia, viene al caso el poema de Manuel Gutiérrez Nájera, nativo de la Ciudad de México, mismo que declamó en 1882 ante Porfirio Díaz, su composición literaria “Despierta Mexicano”. En sus versos relata lo que ahora quedaría como “anillo al dedo”, por las peripecias y tejemanejes de los políticos en el poder.
Tal situación actual del país obedece a que el partido dominante, Morena, sigue cometiendo enormes yerros, nunca antes vistos, debido a que las organizaciones opositoras, partidos políticos y sociedad civil, no han contado con la capacidad, organización ni inteligencia para meter orden y responsabilidad con quienes nos gobiernan. Tenemos las cámaras legislativas prestas a levantar el dedito ante las ocurrencias del Ejecutivo y el Poder Judicial pronto se hará sumiso de lo que se le ordene.
Por supuesto que ese es el objetivo del morenismo lopezobradorista, convertir la endeble democracia en un autoritarismo, situación que la mayoría de los ciudadanos no ha percibido ni aquilatado la gravedad de la posición política del país.
Se ha observado que después de 10 meses de haber dejado el cargo a AMLO, nadie ha osado contrariar sus órdenes y su legado continúa intacto, el cual lejos de irse a su rancho en Palenque, Chiapas, y no entrometerse en el gobierno de Claudia Sheinbaum, sigue imponiendo su voluntad sobre el gobierno y la estructura morenista. A lo cual, por el bien de México y de sí misma, la presidenta Sheinbaum debería tomar distancia de quien tantos y tan graves daños ha hecho a México. Mientras no se libere de su influjo no tendrá personalidad propia ni podrá evitar que el líder autoritario mantenga un maximato que llevará a México a su perdición.
Este debería ser el momento para empezar a deslindarse de su tutor. La conducta en España de su esposa, y los excesos en Japón de su hijo Andy, han debilitado considerablemente la imagen de López Obrador y de sus muy allegados. El pueblo entero apoyaría a la presidenta si decidiera tomar su propio rumbo y dejar de cumplir las órdenes de quien le dio el bastón, pero no el mando. Ha llegado la hora de resistir al de las ocurrencias, cuya obsesión por el poder hace que peligre nuestro país. La presidenta tiene la palabra.
En los diez meses del nuevo gobierno ha trascendido que su mencionado “hermano”, que tras ser gobernador lo nombró Secretario de Gobernación, el expresidente AMLO, aún habiendo tenido como secretario de seguridad al jefe del grupo La Barredora. Por otro lado, el expresidente tuvo como Jefe de Oficina de la Presidencia a quien lavaba dinero a través de su Casa de Bolsa.
Se reconoce la nueva política de seguridad, la cual ha evidenciado la colusión anterior con los narcos que implicó su estrategia de “abrazos no balazos”. Ahora se detienen criminales, se extraditan capos, se desarticulan laboratorios de fentanilo y se incautan millones de litros de huachicol.
Veremos si la presidenta Sheinbaum se atreve a darle su rumbo, en definitiva, a la política gubernamental.
“Del fanatismo a la barbarie sólo hay un paso”: DANIEL VOLTAIRE.




