Comentario a mi estilo.
Por: Tomás Osuna Sánchez
El Ladrillero.
No mentir, no robar, no traicionar, esto fue lo que tanto dijo nuestro ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Ahora qué dirá del caso tan delicado y comprometedor del Ex Secretario de Seguridad Pública del Estado de Tabasco Hernán Bermúdez Requena y la traición hacia la confianza de Don Adán Augusto López Hernández, ex Gobernador del estado de Tabasco, y éste a la vez hombre de todas las confianzas de AMLO.
Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador hablaba de “moral republicana”, su gobierno protegía a un secretario de Seguridad vinculado al crimen organizado en todas sus modalidades. La presidenta actual como que no le da la importancia debida. El responsable directo de su nombramiento y el de su actuar lo niega todo, mientras el pueblo paga con sangre, Bermúdez Requena: un criminal con placa oficial. Con razón el avance tan exponencial del crimen organizado.
En diciembre de 2019, la Sedena emitió informes internos que alertaban que Hernán Bermúdez Requena, entonces recién nombrado secretario de Seguridad Pública de Tabasco, era operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y líder regional de la célula criminal La Barredora, especializada en Tráfico de drogas, migrantes, Huachicoleo lo que es el robo de combustible, Extorsión, Secuestros y Homicidios, algo así como una Wal-Mart con muchos rubros en un solo negocio.
Esta información fue filtrada públicamente en 2022 mediante el hackeo de Guacamaya Leaks. Pero no fue nueva para el gobierno, AMLO la tuvo la información en sus manos desde octubre del 2021.
Con esos informes en sus manos, el presidente Andrés Manuel López Obrador no solo no ordenó una investigación, sino que cuando la prensa expuso el caso en 2022, se limitó a decir que “no se puede confiar en documentos hackeados” .
¿Por qué ese silencio? Porque Bermúdez fue puesto en ese cargo por su mano derecha, Adán Augusto López.
La lealtad política pesó más que la justicia. AMLO tapó, minimizó y protegió, como lo hizo con otros escándalos.
Decía no robar, pero protegió a un jefe de seguridad acusado de encabezar una red de crímenes graves.
Decía no mentir, pero negó tener alertas.
Decía no traicionar, pero traicionó al pueblo al blindar al crimen con su silencio.
Adán Augusto, de la honestidad valiente, yo no sabía nada.
El hoy senador y exgobernador de Tabasco fue quién colocó a Bermúdez en 2019 al frente de la seguridad del estado de Tabasco, lo hizo a pesar de que la Sedena ya había emitido alertas internas sobre sus nexos con el CJNG. Los documentos militares fueron enviados incluso durante su mandato.
Cuando el escándalo estalló ese año, su respuesta fue tan cínica como predecible:
Jamás recibí un informe oficial que lo vinculara al crimen organizado.
¿Y por qué, si fue su secretario, nunca se le auditó? ¿Por qué lo defendió incluso tras las filtraciones?
Por lo tanto, Claudia Sheinbaum, la presidenta que no toca a los intocables Claudia Sheinbaum, ha declarado que no se va a encubrir a nadie y que no le corresponde a la presidenta decir quién es culpable, lo cierto es que ella también ha evitado confrontar directamente a Adán Augusto o exigir a AMLO explicaciones.
Dijo que sería bueno que Adán diera su versión, pero no lo ha citado, ni exigido públicamente que él tuviera alguna responsabilidad.
¿Por qué? Porque necesita mantener intacto el aparato político del Lopezobradorismo.
Sheinbaum no protege al pueblo. Protege al sistema que la llevó al poder.
Un muro de impunidad: jueces, fiscales y simulación.
Bermúdez estuvo prófugo durante meses, y aun así logró obtener un amparo en Baja California, gracias al juez federal Alfonso Flores Padilla, lo que le permitió frenar su detención provisional.
Además, su declaración patrimonial fue clasificada por 5 años, para que nadie viera cuánto tenía, cómo la obtuvo ni con quién hizo negocios mientras dirigía la seguridad del estado.
!!Al parecer así combate la corrupción este gobierno!!
La gran mentira.
El caso Bermúdez desnuda el verdadero rostro del poder en México. AMLO no investigó porque implicaba a su amigo. Adán Augusto. Claudia no exige justicia porque no se atreve a tocar a quienes la hicieron presidenta.
Mientras tanto, la violencia sigue, la justicia se esconde, y los discursos se pudren en su propia hipocresía.
¿Y ahora qué?
El pueblo tiene memoria. Y esta vez, no basta con cambiar la narrativa.
Que AMLO explique por qué ignoró las alertas militares.
Que Sheinbaum deje de hablar de justicia sin aplicarla a su círculo.
Que la FGR deje de simular y actúe con autonomía real.
Porque si no pueden enfrentar la verdad, entonces han traicionado todo lo que dijeron defender.
Las mentiras muy claras. LA MEGA FARMACIA un fiasco, DOS BOCAS, sigue sin refinar, LA GASOLINA de $18.00 pesos por litro, que iba a bajar a $10.00 pesos y se nos subió a $24.00 pesos, la inseguridad, más muertos en el sexenio pasado que en ningún otro sexenio.
Y la verdad yo le tenía mucha fe a AMLO, hoy no puedo decir lo mismo… Este sexenio se ve como que, sí se está trabajando, ojalá, nomás no se están tocando a los INTOCABLES.




