Por: Lucy López / Ges News Agency
SAN LUIS Y SOMERTON. —
Si el cielo pudiera aplaudir, lo habría hecho. El pasado 4 de Julio, San Luis y Somerton se pusieron la camiseta de las estrellas y rayas, y no escatimaron en alegría, comida y luces para celebrar el cumpleaños número 248 de los Estados Unidos.
Desde muy temprano, familias enteras se dieron cita con sombrillas, hieleras y espíritu patriótico en mano. El Parque Joe Orduño en San Luis fue el epicentro del “¡oooh!” y el “¡aaah!” con un espectáculo de fuegos artificiales que encendió el cielo y los corazones (y alguna que otra bocina improvisada con corridos de fondo, porque esto es la frontera).
Pero no se quedaron atrás en Somerton, donde el cielo no estalló en pólvora, sino que bailó con drones. Cantidades de luces robóticas se alinearon como soldados celestes para formar distintos iconos nacionales, El show dejó boquiabiertos hasta a los más escépticos que solo habían venido por el raspado.
Mientras tanto, los puestos de comida se convirtieron en verdaderas trincheras del antojo: hamburguesas, elotes, banderillas, tacos y algodones de azúcar. Dicen que la independencia sabe mejor con chilito en polvo.
El ambiente fue tan familiar que más de uno se reencontró con la tía que no veía desde la última posada. Hubo juegos para los niños, música en vivo que fue de country a cumbia sin pedir permiso, y selfies por doquier. ¡Hasta el TikTok se rindió!
En resumen: fue un 4 de Julio con el alma de dos pueblos que, cada año, demuestran que patriotismo y fiesta sí combinan —y que aquí, la libertad también se celebra con una salsita bien picosa..




